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August 29 Juanelo turriano. El Artificio de Juanelo Turriano
JUANELO TURRIANO vio la luz por primera vez en Cremonte (Italia), hacia 1501, que sobre esto no se ponen de acuerdo sus diverso e ilustrados biógrafos. En 1529, y esto sí que está profusamente documentado, llegó a españa y sabemos que llegó a Toledo en 1934, como relojero, hábil e insustituible del emperador Carlos V, , quien desde siempre se sintió gratamente sorprendido por la perspicacia y la genialidad mecánica de nuestro JUANELO, y no dudó en encargarle la construcción de notables ejemplares, como aquel inefable reloj astronómico, prodigio tecnológico de su época , que señalaba las posiciones de los astros. Toledo, que a la sazón exhibía con orgullo y esplendor su condición de Corte del Imperio, acogió con hospitalidad acostumbrada a JUANELO TURRIANo, que como afirma Carlos Pascual en su "Guía secreta de Toledo", pasó a ser "uno de los personajes más populares en los anales toledanos". En 1534 el prestigio del que, como tecnólogo y arquitecto sin par, gozaba JUANELO, obligó al marqués de Vasto, famoso prócer de la cuidad, a encargar al indiscutible maestro la invención y construcción de un sistema práctico y eficaz capaz de subir el agua del río Tajo hasta la ciudad. JUANELO realizó los primeros proyectos. No obstante la fabricación del artificio sufrió injustas vicisitudes, discontinuidades y paralizaciones, conociendo incluso algún que otro cambio de autoría. Finalmente con el Prudente, o sea Felipe II, JUANELO recobró definitivamente la dirección de las obras, formalizando el pertinente compromiso escrito con el Excelentísimo Ayuntamiento toledano en 1565, por el que se obligaba, según nos cuenta Luis MOreno NIeto en su "Diccionario enciclopédico de Toledo y su provincia", " a poner junto al Alcázar cierta cantidad permanente de agua para le vecindario", cantidad que desde el año de gracia de 1568 fue diariamente de "mil seiscientos cántaros de a cuatro azumbre de agua". El artificio funcionó hasta 1639. El famoso invento concedió vasta popularidad entre sus contemporáneos al célebre tecnólogo italiano. El memorable cronista Ambrosio Morales describe el artificio con prolijos y abundantes detalles que obviaremos por no asaetear en la espesa bruma de la página. No obstante baste decir que en su instalación se emplearon doscientos carros de maderas y más de quinientos quintales de metal, y añadiremos que para todo aquel que está interesado en el conocimiento práctico del mecanismo de elevación del agua, existe una maqueta del artificio en el Palacio de la Excelentísima Diputación Provincial de Toledo, y así de paso, pensamos que no sería un mal acto de docentes llevar a algunos de nuestros alumnos, de entre los más aplicados y menos belicosos, a visitar el citado Palacio con el objeto de estudiar "in situ" el funcionamiento del artilugio de JUANELO.
Tras morir Carlos V en 1558, aceptó permanecer al servicio de su hijo Felipe II. Parece ser que pidió aumento de sueldo, que le concedió el rey mediante Cédula Real de 26 de julio de 1562, donde figura el doble de sueldo, aunque también el compromiso de residir en la corte y no hacer más obras que las ordenadas por el rey (pagadas aparte del sueldo). En su faceta de ingeniero, su obra más famosa, fue una máquina de canjilones en planos inclinados para abastecer de agua del Tajo a Toledo, situada a unos 100 metros sobre el río. Esta máquina es conocida como «el artificio de Juanelo» y es descrita por Ambrosio de Morales. El marqués del Vasto le comunica esta empresa en 1565, firmando Turriano ese mismo año una escritura con los representantes de Toledo por la que se compromete a construir un artificio que permita resolver el problema del abastecimiento de agua a la ciudad, hasta esa fecha resuelto a base de subir odres con personas y jumentos. La escritura recogía el compromiso de los representantes de Toledo de pagar la obra con 8.000 ducados de oro más una pensión vitalicia de 1.900, quince días después de su finalización. Consiguió de Felipe II dispensa de no tener que residir en la corte. En 1568 concluyó la construcción del artificio. Éste, que comenzó su funcionamiento el 25 de febrero de 1569, era capaz de subir 17.000 litros diarios –casi 5.000 más de lo estipulado que eran «mil seiscientos cántaros de cuatro azumbres»– desde un lugar cercano al puente de Alcántara hasta el Alcázar. Los representantes de Toledo decidieron no pagarle, argumentando que el agua sólo abastecía el real Alcázar. Turriano había adelantado más de 8 millones de maravedises, por lo que acudió al rey. En 1573, Felipe II publicó una cédula para arbitrar el conflicto. Los representantes de la ciudad opinaban que el rey pagase a Turriano los 8 millones, que Toledo le pagase 6.000 ducados, que Turriano construyese un segundo artificio para abastecer la ciudad y que el agua que ésta rindiese fuese propiedad de Turriano. En 1581 terminó el segundo artificio. Pero Toledo tampoco le pagó. Murió arruinado el 13 de junio de 1585. Su nieto se ocupó entonces de mantener los dos artificios hasta su muerte en 1597. A partir de ahí, ambos artificios comenzaron a fallar, hasta que dejaron de funcionar en 1639. Como dato curioso decir que las columnas del artificio se extrajeron de una de las canteras de granito de Orgaz: "se encuentra la de donde se sacaron los magníficos postes llamados de Juanelo, porque este grande hombre los movía y conducía a Toledo, sin otro auxilio que el de una hija suya, á pesar de que son unas columnas de 75 pies de largo y 5 de diámetro" (Diccionario de Madoz). Cuatro de estas columnas, de 11,50m de alto x 1,50m de diámetro, que permanecían en la cantera, fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros (Madrid), durante la construcción del Valle de los Caídos, y allí permanecen. También se le atribuyen ciertos autómatas: pájaros que podían volar, soldados que simulaban batallas, figuras religiosas con diversos movimientos. Muy famoso fue su «hombre de palo», un muñeco de madera con movilidad propia, del que se dice que era capaz de salir todos los días a la calle, andar hasta el palacio arzobispal y recoger la comida. Debido a ello la calle donde vivió Turriano se conoce como calle del hombre de palo. Por encargo de Felipe II, escribió Los veinte y un libros de los ingenios y máquinas de Juanelo. Algunos historiadores afirman que el pantano de Tibi, atribuido a Herrera, puede haber sido también obra suya. Además, Turriano era matemático y astrónomo. Por ejemplo, colaboró con Gregorio XIII en la reforma del calendario juliano. Informacion sacada de http://centros5.pntic.mec.es/ies.juanelo.turriano/ELARTIF.htm y http://campusvirtual.unex.es/cala/epistemowikia/index.php?title=Juanelo_Turriano TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://paranormalsite.spaces.live.com/blog/cns!2315017BF91EF0E6!470.trak Weblogs that reference this entry
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